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Crónica: Viernes en Sonorama Ribera 15

by admin on 17 agosto, 2012

Con más sueño que vergüenza, nos encaminamos por ‘la campa’ de la Avenida Castilla hacia los conciertos de la Plaza del Trigo. El calor era realmente sofocante para ser casi las 12.00h. y la velocidad con la que bajamos no puede ser sana. Pero es que llegábamos muy justos y el concierto de La M.O.D.A (Maravillosa Orquesta Del Alcohol) estaba a punto de empezar.

Llegamos y la Plaza del Trigo tenía a un público entregado con los burgaleses. Desconocidos para la mayoría del público, pero dando lo mejor de si mismos, su Rock mezclado con el mejor Bluegrass americano es lo que consiguió la dura labor de despertar a cientos de sonorámicos (o sonoritos, como también se los conoce). Tal fue el grado de entrega que su cantante se dio, literalmente, un baño de multitudes.

Durante la entrevista con M.O.D.A. Foto: Aranda en ViVO

Tras el concierto, tuvimos la ocasión de poder charlar con ellos unos minutos y nos contaron que fue impresionante ver a tanta gente que no los conocía bailar y dar botes con su música. De hecho, se quedaban con esa imagen antes que con el momento anecdótico del grito ‘¡Escenario principal! ¡Escenario principal!‘. Buena gente, sin duda.

Tras el concierto de M.O.D.A nos dimos una vuelta por el Bus que RedBull había plantado en la Plaza de la Sal. Coincidimos con la música de los tinerfeños ‘Apple Fly‘. Ocurrió algo curioso. Es bien sabido que no hay que quedarse sólo con la primera impresión. Pues nosotros casi cometemos ese error. Tras escuchar la primera canción, más pausada, pensamos que el grupo era un poco ‘lento’ para tocar tan pronto. Un error que los miembros de ‘Apple Fly’ se encargaron de desmentir, ya que su repertorio fue ‘in crescendo’y al llegar al tercer tema ya tenían al público comiendo de su mano. Una muy grata sorpresa que nos dejó la mañana: una banda no es un sólo tema y ‘Apple Fly’ dejó muy buenas sensaciones a los que allí estábamos.

Apple Fly. Foto: Aranda en ViVO

Claro, llegamos a la Plaza del Trigo cuando el concierto de ‘Eladio y los Seres Queridos’ llevaba un par de canciones. El público estaba gozando de la música de la banda gallega (nosotros incluidos) y del ambientazo que reinaba desde el escenario de la plaza hasta casi la puerta del Auditorio Caja de Burgos. Tanta gente y tanto calor podría haber echado para atrás a la gente, pero no fue así. De hecho, a eso de las 13.20h., uno de los voluntarios de Protección Civil aparecía en uno de los balcones que hay sobre ‘La Amuebladora’ y, manguera en mano, comenzó a refrescar a la gente.

La gente coreaba los temas del conjunto pop de Galicia, daban saltos y bailaban con desconocidos. De repente, y como si del ojo de un huracán se tratase, Eladio dijo la siguiente frase: ‘Nos vemos en Himalaya‘. Tras esto, los aplausos a la banda se hicieron, si aún era posible, más sonoros mientras Eladio y los Seres Queridos finalizaban su concierto con ‘Himalaya’, uno de sus temas más reconocidos. Sí, la gente gritó de nuevo ‘¡Escenario principal!’, pero como habían dicho los chicos de M.O.D.A, eso era una simple anécdota comparado con lo que había ocurrido minutos antes.

Eladio y los seres queridos. Foto: Aranda en ViVO

Y claro, ya no podíamos escapar de la Plaza del Trigo, así que nos tomamos unas cervezas y esperamos al concierto de Sidonie. Concierto que sorprendía a muchos de los asistentes debido a que la banda catalana tocaría dos veces en el festival. Al comenzar el concierto, todo comenzó a cuadrar.

El concierto acústico de Sidonie fue, sin duda, la sorpresa del día. Y no por el formato, no. Lo fue porque sorprendieron a todos con una retahíla de versiones de los grandes clásicos del rock y del pop de décadas pasadas. No cabía un alma en la Plaza del Trigo y los asistentes sudaban a chorros debido al sorprendente calor que hizo durante el Sonorama de este año. Pero al público le daba igual. Saltaban, cantaban, disfrutaban con el agua que Protección Civil lanzaba al personal (se añadió una segunda manguera debido a la cantidad de gente que había y al calor que generaba la gente, claro). Uno de los momentos de mayor locura generalizada fue cuando comenzaron a tocar el tema ‘Beautiful Stranger‘, donde el coro que componían las cientos de personas que allí estaban coreaban el estribillo como que no hubiese un mañana. Un impresionante concierto que, sin duda, sirvió como antesala del que sería su concierto del sábado. La gente disfrutó, no hay duda, pero a los Sidonie se los vio gozarlo. Una gran sorpresa, pero no la única que guardaba el Sonorama Ribera 15.

Ambiente durante el concierto de Sidonie. Foto: Aranda en ViVO

Después de la paliza física que supuso la mañana, decidimos tomarnos las cosas con un poco más de calma, pero fue imposible. Y es que el viernes estaba cargado de grandes conciertos. Para empezar la tarde, y después de asistir a la rueda de prensa que dio Santi Balmes (voz de Love of Lesbians) nos dirigimos al escenario ‘Ribera del Duero’, donde pudimos ver el final del concierto de los portugueses ‘The Gift‘. Pese a que había poca gente, culpa sin duda de la hora (cosa que dijeron en su directo), el público pudo disfrutar de esta banda de rock que se empleó a fondo para mostrar que merecían algo más. Claro, al llegar al final no pudimos mas que ver cómo la gente corría hacia el escenario ‘Castilla y León es Vida’ durante sus últimos temas. Escenario donde ya se preparaban los miembros del grupo madrileño ‘Dinero‘, por cierto.

The Gift. Foto: Aranda en ViVO

¿Qué podemos decir de este concierto? Pues, básicamente, que lo ‘reventaron‘. El público estaba enfervorecido y coreaban muchos de los temas del primer disco de la banda. Además, cuando mencionaron sus anteriores apariciones en el festival (dos veces en la Plaza del Trigo) el público respondió con un sonoro aplauso. Temas como ‘Lo mismo’, ‘Trastorno Bipolar’ o ‘Vaya Panorama’ consiguieron que los sonorámicos disfrutasen de un potentísimo directo. De hecho, cuando tocaron ‘Vaya Panorama’ introdujeron un leve cambio que gustó mucho en el festival. En vez de cantarlo tal cual, decidieron cantar ‘Vaya Sonorama‘.

Bajista de 'Dinero' "on fire". Foto: Aranda en ViVO

De ‘Dinero’, saltamos de escenario y fuimos a uno de los conciertos más esperados: el de ‘Corizonas‘. Ya los conocíamos del año pasado, cuando Los Coronas y Arizona Baby se pasearon por el festival con su ‘Dos Bandas y un Destino‘. Sin embargo, el proyecto ‘Corizonas’ es diferente. Sí, suena a una amalgama de ingredientes de ambas bandas que consigue que el público desconecte de todo y se entregue a la música. El magnetismo de Javier ‘El Meister‘ Vielba y la grandísima calidad del Sr. Marrón, de Javier Vacas y de todos cada uno de los miembros de la banda hicieron que la gente gozase de un tipo de música que no suena en las radiofórmulas y que, sin embargo, tiene legiones de fans. Un grandísimo concierto con el que disfrutamos muchísimo de temas como ‘Hey, hey, hey’ o la versión de ‘Wish you where here’, tema de ‘Pink Floyd’.

'El Meister'. Foto: Aranda en ViVO

De vuelta al escenario ‘Castilla y León es Vida’ nos esperaban los chicos de ‘We Are Standard’. Con bastantes kilómetros en el circuito festivalero español, los ‘We Are Standard’ no defraudaron ‘al respetable’. Mostraron de lo que son capaces y el público respondió de manera enérgica. Dejaron claro por qué son uno de los grupos más solicitados en los festivales españoles, además de un gran concierto, claro.

'We are standard'. Foto: Aranda en ViVO

-“¡Oye! ¡¡Que empiezan los ‘Love of Lesbian’!!¡¡¡CORRE!!!

Escuchamos esa frase muchísimas veces cuando finalizó el concierto de ‘We Are Standard’. Y es que ‘Love of Lesbian‘ era el plato fuerte del cartel. Se notaba no sólo en que había muchísima gente en la explanada del escenario ‘Ribera del Duero’, que también, sino en que, aunque no lo creáis, en la primera fila se llegó a desencajar una de las vallas de seguridad que separan al público del foso. Menos mal que allí estaba la gente de seguridad del festival y pudieron poner un poco de tranquilidad en la locura generalizada, porque no os imagináis lo que era aquello. O, bueno, sí que lo imagináis. El caso es que salieron al escenario y la locura se desató en el Sonorama. Y temas como ‘Si tú me dices Ben, yo digo Affleck‘, ‘Me amo’ o ‘Club de Fans de John Boy’ consiguieron que miles de gargantas se desgañitasen al unísono en el que fue el concierto del día. Miles de manos levantadas al ritmo de la banda catalana que dejaría exhausto al público después de su actuación de alrededor de una hora y 10 minutos. Tiempo en el que se volvió a recordar por qué gusta tanto Sonorama.

Santi Balmes, voz de 'love of Lesbian'. Foto: Aranda en ViVO

Pero la noche aún nos deparaba una gran sorpresa. Muchos no habíamos oído hablar nunca de Kakkmaddafakka. Pero la legión de fans que corrieron a coger sitio para su concierto nos hizo presagiar que serían la bomba. No nos confundimos. Si nos preguntasen cómo definiríamos nosotros a este grupo noruego, posiblemente diríamos “son una fiesta constante”. Y es que desprendían una energía difícil de seguir por el público. Eso sí, tanta energía se vio recompensada con los miles de fans que consiguieron ese mismo día. Una gran fiesta la que prepararon los chicos de Kakkmaddafakka y a la que volveríamos encantados en cualquier ocasión. Nos encantó, sinceramente.

Kakkmaddafakka. Foto: Aranda en ViVO

Y para cerrar el viernes, le llegó el turno a ‘La Casa Azul‘. El proyecto de Guille Milkyway arrastró a mucha gente al escenario ‘Ribera del Duero’. Pese a que el concierto empezó pasadas las dos de la madrugada (y que la gente llevaba un día muy, muy intenso de Sonorama), el público respondió a Milkyway y a los dos músicos que lo acompañaban (con una estética robot que recordaba ligeramente a Daft Punk debido a los cascos que vestían) de la mejor manera posible: saltando y cantando todas y cada una de las canciones. Y es que temas como ‘Los chicos saltarán a la pista hoy’, ‘Superguay’ o ‘La revolución sexual’ consiguieron que los sonorámicos bailasen hasta donde el cuerpo les permitía.

Finalizado el concierto, el cuerpo pedía descansar. Con un grandísimo dolor de pies nos fuimos a casa. Eso si, con la sensación de que si el viernes había sido grandioso, el sábado prometía serlo mucho más.

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